El Cuerpo nos da las preguntas... y las respuestas


Las últimas investigaciones en relación a la eficacia terapéutica demuestran que los resultados son tanto más rápidos y tanto más eficaces y profundos, cuanto más interviene el cuerpo en el proceso. En este sentido, Eugene Gendlin, el filósofo y terapeuta fundador del Focusing (técnica que consiste en la escucha de las sensaciones que aparecen en el cuerpo), comentaba que a los pocos minutos de hablar con un paciente, ya podía predecir si su terapia tendría o no efecto. Y todo por la observación de si la persona se refería y vivía nítidamente sus emociones y sensaciones corporales.

   

Actualmente, se considera que el momento cumbre del acompañamiento terapéutico es cuando las sensaciones emergen. Sin embargo, también es cierto que si no se produce una evolución en esa vivencia emocional se puede llegar, incluso, a retraumatizar a la persona, haciendo más profundo el conflicto, retroalimentando el sufrimiento emocional.  ¿Cómo enfocar, pues, este trabajo que pretende liberar a la persona de sus dificultades y dolor psicológico?  Los descubrimientos del pedagogo francés Luc Nicon han permitido descubrir que no hace falta más que dejar que tenga lugar una capacidad natural de la que estamos dotadas las personas e, incluso, los mamíferos superiores, y para que ésta pueda tener lugar no hace falta más que:

  • darse el permiso de SENTIR LAS SENSACIONES QUE VIENEN AL CUERPO cuando se produce un malestar emocional (provocado por la situación que sea, indistintamente)
  • no hacer nada por controlarlas ni pretender que desaparezcan
  • OBSERVAR CÓMO ES SENTIRLAS Y DEJAR QUE EVOLUCIONEN como ellas necesiten evolucionar
  • seguir observando hasta que el proceso termine al cabo de unos minutos (y la persona sabrá, sin duda, que ha terminado)

A veces, el tema es tan complejo o la persona está tan bloqueada en su dificultad, que será necesario un acompañamiento para que pueda dejar que esta capacidad natural que todos tenemos deshaga el bloqueo energético que le causa el problema. En este caso, aplicar la técnica que el mismo Luc Nicon ha denominado TIPI (Technique d'identification sensorielle des peurs inconscientes, es decir, Técnica de Identificación de los Miedos Inconscientes que están a la base de nuestros conflictos psicológicos y emocionales) permite a la persona no sólo un progreso terapéutico, sino un grado de autoconocimiento personal que lo cambia todo y abre un nuevo camino de lleno de posibilidades: Enfrentarse el miedo que se expresa en nuestras sensaciones físicas, permitirse observalo y dejar que fluya hasta desaparecer. ¿Qué es preciso para que la técnica funcione? No hacer nada, sólo permitir que el proceso tenga lugar. Y a veces, esto no resulta fácil, puesto que llevamos encima muchos años de educación que pretendía hacernos creer que la solución pasa por la mente, por pensar y pensar en las soluciones, por imponernos en lugar de permitirnos que las cosas sucedan por ellas mismas, por querer mandar en lugar de retirarnos y "no hacer nada"... Por esto el acompañamiento, en estos casos, es el camino para conseguir aprender un proceso que, a partir de ese momento, podrá aplicarse como sistema de vida.

 

Porque no podemos cambiar la realidad, pero sí la manera cómo "sentimos" nosotros lo que sucede, y cuando podemos producir un cambio a ese nivel,  cuando podemos desprendernos de las emociones dolorosas que empañan nuestras vivencias, la vida se torna un lugar mucho más reconfortante y libre de estrés.

      

Te invitamos a visionar estas imágenes conmovedoras como un primer paso para descubrir esta capacidad natural de sobreponernos a las dificultades que más nos limitan. ¡Deseamos sea de tu interés!

 

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